dijous, 20 de desembre de 2007

Historia del Ajedrez

El origen de este juego es tan antiguo que no se sabe con certeza ni cómo ni cuándo ni quién inventó el ajedrez. Existen dos leyendas sobre la creación del ajedrez. La primera lo sitúa en Grecia, se cree que el inventor fue un hombre llamado Palamedes, combatiente en la guerra de Troya, que lo inventó durante el sitio de la ciudad. Cuenta la leyenda que Ulises lo odiaba por ser su genio superior al de él, aunque el héroe de Troya al final consiguió ganar. Como el sitio fue largo y había largos momentos de pausa entre ataque y ataque, Palamedes tuvo la ocurrencia de distraer a los soldados con un juego que a la vez les mantuviera preparados para la batalla. De ahí el carácter bélico que siempre se le ha asociado al ajedrez.



La otra leyenda, y quizá la más extendida lo hace originario de la India, mas concretamente en el Valle del Indo, y la leyenda de su supuesto inventor, el Brahman Sissa Ben Dahir, es conocida. Parece ser que, hacia el siglo IV a.c. habría inventado un juego, al que se lo llamaba Chaturanga, o juego del ejército, en el que ya se utilizaba un tablero cuadrado, dividido en 64 casillas, en las que cuatro personas jugaban moviendo 32 piezas.El motivo por el cual se lo creó, fue para distraer a su Rey que estaba abatido por la muerte de su hijo en una batalla. Uno de sus ministros llamó a todos los científicos y filósofos del reino para que buscaran una posible solución a la tristeza del rey. Uno de ellos inventó un juego de estrategias, el ajedrez. El rey no sólo volvió a sonreír sino que se volvió un gran maestro de este juego. Quedó tan feliz con el invento que decidió recompensar al inventor con lo que él pidiera. El joven que había creado el ajedrez pidió lo siguiente: un grano de trigo en la primera casilla del tablero, dos granos en la segunda, cuatro en la tercera, ocho en la cuarta, dieciséis en la quinta y así sucesivamente hasta completar las sesenta y cuatro casillas del tablero de ajedrez. El rey muy tranquilo, pidió a los matemáticos del reino que calcularan el número de granos de trigo que debían pagarse al muchacho; al cabo de un rato, los científicos regresaron con una gran sorpresa: ¡no alcanzaba todo el trigo del mundo para pagar el juego de ajedrez! Resultaba que, hecho el cálculo, se descubrió que los graneros del imperio de 16.384 ciudades con 4.080 ganaderos no hubieran bastado para contener la cantidad de trigo perdida, pues equivalía a un cubo de más de un kilómetro de lado.



Y esta era la segunda leyenda. En lo que sí parece estar todo el mundo de acuerdo, es en cómo se propagó el Ajedrez por el mundo. Hacia el siglo VI d.c. en Persia se jugaba a un juego llamado Chatrang, que también se desarrollaba en un tablero dividido en escaques. En el siglo VII se encuentra fuertemente detallada la actividad ajedrecística en la cultura árabe a través de una inmensa colección de finales de partida denominados mansubat. Los mansubat están presentados como sería hoy en día una revista de ajedrez de resolución de problemas detallando el número de movimientos a realizar, indicando el bando que mueve y el bando que tiene que conseguir la victoria o el empate. Altos dignatarios del mundo musulmán tenían un fuerte arraigo con el ajedrez encontrándose mansubat realizados por Visires, Califas o Emires. Estas composiciones pueden ser consideradas como la primera gran manifestación de la introducción cultural del ajedrez en un pueblo. Para reproducir los movimientos, los árabes identificaban a las columnas del tablero por los nombres de las piezas que las ocupaban al inicio de la partida ("de la torre", "del caballo"), dicha nomenclatura fue la empleada por el Rey Castellano-Leonés Alfonso X el Sabio.



Chaturanga en el idioma de su país de origen significa “cuatro miembros”. En el ejército de la India eran esos cuatro miembros carros de combate, los elefantes, la caballería y la infantería. Vemos la similitud con las torres, alfiles, caballos y peones de la actualidad. Se cree que las voces de jaque y mate "xa" y "mat", "el rey está muerto", viene de los babilonios y se presupone que de ahí pasó a los persas y de Persia a Occidente. Las labores detectivescas para averiguar de dónde sale la palabra "alfil" nos llevan hacia el "hasti", del sánscrito, a "pil", en persa, y "fil", "elefante" en árabe. Si anteponemos el artículo árabe "al" queda al descubierto su transformación al castellano, alfil, el elefante. Se cree que la Dama aparece en occidente con Carlomagno al que, supuestamente, el califa Harum Al Raschid habría enviado como presente junto con otros regalos, un ajedrez, como parte de un plan de buenas relaciones entre ambos jefes. El envío se produjo poco después de la coronación como emperador de Carlomagno, en la Navidad del año 800, y pudo tratarse de un regalo para su boda con Irene, la emperatriz de Bizancio (posteriormente Constantinopla y en la actualidad Estambul, en Turquía), boda que nunca se realizó. Se cree que el ajedrez, guardado en la abadía de Saint Dennis había pertenecido al más grande emperador de los francos. Este sería el tablero más antiguo ingresado en Occidente, pero existen otros, corroborados por referencias comprobables, como el testamento del conde de Urgel, quien legó al convento de dicha ciudad catalana, en el año 1010, su tablero con todas las piezas, según lo certifica un documento que se conserva en la actualidad en el Archivo Histórico de la Corona de Aragón.



El ajedrez se conoció en Europa entre los años 700 y 900, también a través de la conquista de España por el Islam, pero también era conocido por los vikingos y por los cruzados que regresaban de Tierra Santa. En las excavaciones de una sepultura vikinga hallada en la costa sur de Bretaña se encontró un juego de ajedrez y en la región francesa de Los Vosgos se encontraron unas piezas del siglo X, de origen escandinavo, que correspondían al modelo árabe tradicional. Los árabes lo aprendieron de los persas con el nombre de as-satrany y lo enseñaron a su vez a los españoles. El primer experto del ajedrez fue el arabe al-Dali. A España cabe, pues, la honra de haber introducido el noble juego a Europa y de ser cuna del su primer teórico del ajedrez, Ruy López, creador de una famosa apertura quien escribió un “Libro de la Invención liberal y arte del juego de Ajedrez”. En América se difundió rápidamente, y el general José de San Martín lo jugaba entre batalla y batalla, mientras iba liderando países. Durante la edad media, España e Italia eran los países en donde más se practicaba. Se jugaba según las normas árabes, según las cuales, la reina y el alfil eran piezas relativamente débiles y solo podían avanzar de a una casilla por vez. La segunda, y quizá la más importante, incorporación es el escaqueado, es decir la alternancia de casillas claras y oscuras, o claras y rojas o rojas y negras, a la vez que crea alfiles de colores distintos en ambos bandos, los que no existían hasta su introducción. Se cree que esto sucedió antes del 1100 en el Sacro Imperio Romano Germánico, donde documentos recogen que se afirma que el tablero nuevo simplifica el cálculo de los movimientos, permite descubrir errores o movimientos falsos y ayuda a determinar si un peón tiene posibilidades de coronar o no. Este era, precisamente, uno de los temas que más preocupaban a los teóricos árabes. Los jugadores italianos comenzaron a dominar el arte del ajedrez, arrebatándoles la supremacía a los españoles.



Durante los siglos XVI y XVII, el ajedrez evolucionó y la reina se convirtió en la pieza más poderosa. Fue entonces cuando otra modificación del juego permitió que los peones avanzaran dos casillas en su primer movimiento y se introdujo la regla llamada "al paso", y también el revolucionario concepto del enroque. Los italianos fueron a su vez desbancados por los franceses y los ingleses durante los siglos XVIII y XIX, cuando el ajedrez, que había sido el juego predilecto de la nobleza y la aristocracia, pasó a los cafés y a las universidades, el nivel del juego mejoró entonces de manera notable. Comenzaron a organizarse partidas y torneos con mayor frecuencia, y los jugadores mas destacados crearon sus propias escuelas.



En 1924 se fundó en París la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), que agrupa a todas la federaciones nacionales y establece el reglamento de las competiciones y las categorías de los jugadores, y es la encargada de organizar los campeonatos mundiales. En 1993, el ajedrecista soviético Gary Kasparov y el británico Nigel Short se separaron de la Federacíon y formaron la Asociación Profesional de Ajedrez (PCA) y organizaron un campeonato mundial paralelo al oficial de la FIDE. Entre los grandes maestro del ajedrez se destacan los nombres de Andersen, Steinitz, Lasker, Capablanca, Max Euwe, Alekhine, Botvinik, Smyslov, Tal, Petrosian, Spassky y Fischer. España y América se han caracterizado por sus niños pródigos como el Cubano Capablanca, que a los 11 años ya había conquistado el campeonato de Cuba; el español Arturo Pomar, el chileno Rodrigo Flores, Miguel Najdorf, Erico Eliskases y Gedeón Stanhlberg.


Gabi Palacios García